Introducción
La pandemia de COVID-19 fue sin duda un acelerador de los cambios geopolíticos en marcha en este primer cuarto del siglo XXI. Todo indica que fue también el punto de partida de una nueva era biopolítica, afectando a una cantidad considerable de personas, cualquiera sean sus nacionalidades y el lugar del planeta donde vivan. De hecho, se ha demostrado que las sustancias administradas en el marco de las campañas de vacunación contenían componentes no declarados, una de cuyas propiedades es activar un dispositivo radioeléctrico implantado en el interior de los tejidos humanos. Al contar con una función de emisor-receptor, las personas vacunadas se convierten así en nodos de una red capaces de reaccionar ante estímulos externos y proporcionar datos biométricos. La evolución de la conectividad y de las infraestructuras de procesamiento computarizado de datos tiende a indicar que el “Internet de los cuerpos conectados” ya se está implementando a nivel global.
Esta problemática, que no deja de convocar repentinamente el imaginario orwelliano, constituye paradojalmente un no lugar en el ámbito político e institucional. Salvo algunas excepciones, lo cierto es que ninguna autoridad sanitaria, corporativa o científica ha reconocido oficialmente una situación anómala o fraudulenta respecto a la composición de las vacunas, al menos hasta la fecha. Además, el tema se ha visto estrechamente entrelazado con las controversias relacionadas con la emergencia sanitaria, es decir las reclamaciones sobre la eficiencia médica de las vacunas y los efectos adversos para la salud, y por lo tanto, en última instancia, sobre la credibilidad de las biotecnologías en juego y la responsabilidad política. El tema reforzó la ya muy densa capa de polémica que surgió desde el inicio de la pandemia y fue ocultado por la “ortodoxia covidista”, lo cual contribuyó finalmente a que la agenda biométrica resultara aún más opaca.
Explorar este tema requiere, por lo tanto, poner los hechos sobre la mesa y desentrañar la maraña perceptiva e informativa en la que se inserta. Un análisis a fondo permite discernir el alcance de las estrategias de acción desplegadas en un entorno conflictivo que fue equiparado, inclusive en las altas esferas de la administración biomédica, a una guerra de quinta generación. El análisis que sigue da cuenta de esta afirmación. Mucho más que un fenómeno biotecnológico o un plan de salud destinado a erradicar el coronavirus a toda costa, la perspectiva que se desprende se asemeja a la implementación de un sistema bionanotecnológico a gran escala, cuyos objetivos son a priori del orden del control discrecional de la población.
Contenidos
- El problema de la respuesta sanitaria a la pandemia
- Anomalía radioeléctrica
- Esbozo de la arena conflictiva
- El caballo de Troya biotecnológico
- Inmersión en la biometría
- Las biotecnologías incorporadas en los viales
- Las salvaguardias institucionales
- Perspectivas estratégicas
La biovigilancia global en ciernes
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